Cuando conoces Marcel Fité (Coll de Nargó, 1949), enseguida te das cuenta que la sinceridad es el denominador común de todo lo que dice y escribe.Historias de velador y La cima de los acantilados están escritos directamente desde el corazón, con ese aire de nostalgia de quien no niega el futuro pero que lamenta la pérdida y el inexorable olvido de unas tradiciones y unas formas de vida. Elalmadiero , el Meler , el acordeonista o el sastre configuran una geografía sentimental que Fité intenta recuperar en sus obras. En La cima de los acantilados , el telón de fondo es el paisaje del Alt Urgell y los auténticos protagonistas, los almadieros, de los cuales los habitantes de Vilareny ─ nombre literario de Coll de Nargó ─ intentan recuperar el espíritu para que no caigan en el pozo del olvido. Con estos elementos se podría esperar una novela costumbrista en exceso, que podría llegar a cansar al público adolescente al que en principio va dirigida, pero la habilidad del escritor nos proporciona una trama de misterio ágil y entretenida. El resultado es una historia brillante y llena de referentes culturales e históricos, que tiene la virtud de hacerte reflexionar sin que te des cuenta y que, por si fuera poco, te mantiene la atención hasta el desenlace.
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